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FESTIVAL MOTONAVO 2015


FESTIVAL MOTONAVO 2015
 BEGIJAR JAÉN

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 La estratégica posición geográfica de Begíjar, en un entorno de gran riqueza agrícola, hizo posible que el lugar fuese habitado desde la más remota antigüedad. Los restos más antiguos se vinculan al Neolítico final y la Edad del Cobre (tercer milenio antes de Cristo), en el asentamiento de Las Majadillas, siendo algo más tardío, de la Edad del Bronce, el de Terrera del Goterón. De época ibérica son los restos de una fortificación, cerca de la Estación de Begíjar, en la que se registró la típica cerámica pintada. En la etapa romana se produjo una intensa ocupación humana del territorio por explotaciones agropecuarias, tipo villa, entre las que se cuentan: Piedra Hincada, Vega del Obispo, en Las Delicias o en la Casa del Amor Hermoso. Durante la dominación islámica recibió el nombre de Buxexat, más tarde Bexijar y debió de pasar a manos de Fernando III hacia 1226, al mismo tiempo que Baeza. A partir de este momento tendrá, durante algunos periodos, una vida sumamente agitada, ya que se la disputaron el concejo de la ciudad de Baeza y los obispos de Jaén, ansiosos unos y otros por hacerse con las rentas que producían sus ricas tierras. Inicialmente Fernando III la dejó adscrita a Baeza, como tierra de realengo. Poco después, el mismo rey, cedió tierras a la Orden de Calatrava, cesión que confirmó Alfonso X en 1254. También cedió otra parte de las tierras al obispado de Toledo. Pero el gran cambio fue en 1249 cuando entregó el conjunto de la población al Obispado de Jaén. El día 1 de diciembre de 1341, el rey Alfonso XI el Justiciero arrebató a Enrique Enríquez "el Mozo", señor de Villalba de los Barros y Caudillo mayor del obispado de Jaén, la aldea de Begíjar, que le había entregado en 1341, y se la devolvió al concejo de Baeza, al que había pertenecido anteriormente.2 En el siglo XV, el obispo Rodrigo de Narváez se apoderó del castillo de Begíjar y lo incorporó a las posesiones de la diócesis, pese a las protestas del concejo de la ciudad de Baeza. En este marco Begíjar se verá inmiscuida en las luchas entre la nobleza y Enrique IV. En esta pugna el Obispado y Baeza, en el mismo bando, convertirían a la localidad en un bastión avanzado contra la capital de Jaén controlada por el condestable Lucas de Iranzo. El litigio por esta localidad culminó con el reconocimiento por parte de los Reyes Católicos en 1477 de la propiedad al obispo. Los obispos mantuvieron la propiedad del castillo y posteriormente la del Palacio Episcopal hasta el siglo XIX convirtiendo éste en una de sus principales residencias, el cual aún se conserva espléndidamente en la actualidad. En 1779 Carlos III le concedió el título de Villa de Bexijar, quedando así definitivamente independizada de Baeza.